miércoles, 9 de julio de 2014

Reseña de personajes: Marceline



En primer lugar, Marceline, la entrada a este documental. Marceline es una joven adulta judía que trabaja en una agencia de investigación de psicosociología aplicada. Vivió el holocausto nazi en su niñez y fue separada de su familia, siendo deportada junto con su padre a un campo de concentración. En una toma en que se sincera sobre su vida amorosa se hace un close up al tatuaje en su antebrazo donde se especifica su código de prisionera. Marceline luego es unida a otro joven, Jean Pierre, un estudiante francés más joven, de 20 años, que vive solo en una buhardilla. Los cineastas nos presentan primero a Marceline en su trabajo, entrevistando personas en la calle con un micrófono en compañía de otra chica.
Luego nos presentan a Jean Pierre en su buhardilla. En otro momento, aparecen ambos, Marceline y Jean Pierre, en el mismo espacio conversando con los realizadores.  Jean Pierre había previamente contado cómo sus inquietudes políticas –un joven universitario que vivió el Mayo del 68- se vieron diluidas por su relación con una mujer con quien tuvo un ensayo de vida en común. Es en el momento que lo vemos con Marceline, cuando ésta cuenta, progresivamente ofuscada, que esa mujer en la vida de Jean Pierre fue ella misma.
Termina muy triste, llorando suavemente –la cámara baja a sus manos cuando comienza el llanto y se enfoca en cómo se frota los dedos- contando cómo quizás fue ella quien impidió que Jean Pierre se desarrollara en sus intereses políticos. Finalmente vemos un plano completo de Marceline caminando por la Plaza de la Concordia, inusualmente poco transitada. Es ella sola, caminando con un maletín pesado, en una toma de perfil, hablando de cómo se encontró con su padre en el mismo campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. De cómo el oficial de las S.S. les separó golpeándola a ella, de cómo él le dijo que se verían los domingos, pero que él ya no regresaría más, mientras que ella sí porque era joven. Luego otro plano, en claroscuro, frontal, de Marceline caminando oscurecida por las sombras de un túnel, terminando de contar la historia de su retorno a París, el reencuentro de una familia que vagamente la reconoce, y la nostalgia de su padre, al que llama “papá… papá…”.

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